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El caso que nos llevó a editar un libro: las peluqueras de Chamberí

pisos vacíos sin herederos
pisos vacíos sin herederos

A lo largo de nuestra trayectoria profesional, hemos vivido muchos casos que merecían formar parte de un libro, debido a la historia que escondían detrás. Y eso hicimos en 2025, escribirlo y publicarlo. De hecho, puedes encontrarlo en Amazon: 75 páginas con narraciones que parecen ficción, pero no lo son. Todas son sorprendentes -y algunas, incluso, sobrecogedoras-. Pero si existe un caso por el que decidimos poner en marcha el proyecto fue el de las peluqueras de Chamberí, como lo denominamos cariñosamente en el despacho. Es una muestra de lo que suponen los pisos vacíos sin herederos. En este artículo te lo contamos.

El comienzo: un piso cerrado en Madrid

Esta historia comienza por un administrador de fincas que nos llamó porque, en una de las comunidades de vecinos que gestionaba, en Chamberí, uno de los pisos estaba cerrado y vacío (hacía años). Solo acumulaba deudas vecinales. Empezamos a trabajar y nos encontramos con que la propietaria era una señora sin hijos ni cónyuge. No obstante, pronto descubrimos que la fallecida tenía una hermana, también soltera y sin descendencia, pero que había muerto. Ambas, peluqueras de profesión, con ahorro y tesón habían logrado comprarse la vivienda que ahora nosotros investigábamos.

El siguiente paso en nuestras pesquisas fue buscar a los padres. Porque, a partir de ahí, podíamos hallar sobrinos, primos u otros parientes con derecho a heredar. Y dimos con el padre, que resultó haber sido un militar, y con la madre, de raíces andaluzas. Además, pudimos saber que los progenitores de la madre (abuelos de las peluqueras) procedían de dos pequeñas localidades de Almería.

La esperanza de Andalucía, desvanecida

La alegría no duró mucho, porque de los abuelos no había ningún registro; parecía como si les hubiera tragado la tierra, lo que fue un muro en nuestra línea de investigación. Un parón total. Fue entonces cuando, tras varias reuniones de equipo, se nos ocurrió otra posibilidad, relacionada con que, a comienzos del siglo XX, miles de españoles -sobre todo de zonas como Almería y Murcia- emigraron a Argelia. Precisamente a estas personas se las llamó los ‘inmigrantes invisibles’, porque no dejaron rastro documental en España. ¿Y si era el caso de “nuestros” abuelos?

Apostamos por ello y nos pusimos a trabajar con archivos coloniales, y contactamos con especialistas en historia migratoria hispano-magrebí. Y, ¡eureka!, el abuelo y la abuela efectivamente habían emigrado a Argelia y se habían asentado en un pueblo cerca de Orán, ciudad portuaria del noroeste de Argelia.

De la pista argelina a los “pies negros”

Descubrimos entonces que la pareja tuvo varios hijos. Y eso quería decir que las hermanas fallecidas en Madrid, propietarias del piso abandonado, tenían tíos. De hecho, vimos con alegría que el árbol familiar había crecido en África. Consultamos partidas de nacimiento, certificados de matrimonio, censos…

Todo iba bien hasta que, rastreando a los tíos, estos no figuraban en los registros locales de las décadas de los 50 y 60. No sabíamos qué había podido pasar. Otra puerta se cerraba sin explicación. Pero el trabajo interno del despacho siguió avanzando y, finalmente, llegamos a una nueva hipótesis: como Argelia se había independizado de Francia en 1962, ¿era posible que los hijos de los abuelos se hubieran trasladado a Francia? ¿Estaban nuestros desaparecidos entre los llamados “pies negros” (pieds-noirs)?

El término pieds-noirs designa a los ciudadanos europeos que residieron en Argelia durante el periodo de colonización, desde 1830 hasta su independencia.

De vuelta a Europa: destino Francia

Una vez planteada nuestra teoría, buscamos en los archivos de emigración, en los censos franceses -posteriores a los años 60- y en la base de datos de nacionalización. Y dio resultado: averiguamos que los tíos dejaron Argelia y se establecieron en Francia.

Encontramos a los hijos y a los nietos de esos tíos en distintos lugares de la geografía francesa, como Marsella, Niza o Estrasburgo. Y nos pusimos en contacto con todos, ya que eran primos hermanos y sobrinos segundos de las peluqueras de Chamberí. Ellos, a su vez, habían tenido descendientes. La sorpresa fue mayúscula.

Si bien, por grado de consanguinidad, algunos no podían heredar, otros sí. Rememoramos con ellos la historia de su familia y empezaron a recordar detalles, y entre ellos, apareció en su memoria el haber oído hablar a sus padres de una pariente que había vivido en España.

Memoria, herencia y cuentas saldadas

La sucesión fue compleja de gestionar, debido a la dispersión de los herederos y a la necesidad de traducir y legalizar documentos franceses y argelinos, pero paso a paso solucionamos todos los asuntos administrativos.

En lo que respecta a la familia francesa, algunos se conocieron entre sí gracias a nuestra investigación. E igual que nosotros nos desplazamos al país vecino, hubo herederos quienes viajaron después a Madrid para conocer el piso y, por supuesto, visitar el cementerio donde reposan las hermanas españolas.

La herencia se llevó a cabo para beneficio de los herederos, la deuda con la comunidad de propietarios de saldó y el piso dejó de estar vacío y bloqueado. Fue, en definitiva, una experiencia que nos hizo formularnos muchas hipótesis para poder avanzar y no decaer en el intento, que nos llevó de ida y vuelta por el mundo y que a posteriori fue muy compleja documentalmente, pero que resolvimos gracias a la perseverancia, la rigurosidad y la confianza de una amplia familia.

| Consulta en nuestra web toda la información sobre pisos vacíos sin herederos y contacta con nosotros si tienes un problema de esta índole en tu comunidad de vecinos, o como administrador de fincas.

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