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fiscalidad primos y tios en herencias

Heredar de un primo implica una carga fiscal que sorprende a muchas familias. El motivo es concreto: los primos quedan encuadrados en el grupo IV del impuesto sobre sucesiones y donaciones, el grupo con menor protección fiscal dentro de la normativa estatal. Antes incluso de revisar qué bienes forman la herencia, conviene entender qué significa esa clasificación y por qué determina tanto la cuota final.

El grupo IV se caracteriza por tres elementos que actúan de forma acumulada: la falta de reducción general por parentesco prevista en la normativa estatal para este grupo, la aplicación de la escala progresiva del impuesto y un coeficiente multiplicador que puede elevar la cuota íntegra de forma significativa. No es que los primos paguen un tipo fijo más alto, sino que el sistema les aplica menos beneficios que a los parientes más próximos.

El resultado final no es el mismo en todas partes ni para todos los herederos. La comunidad autónoma competente puede modificar la cuota de forma sustancial, y el patrimonio preexistente del heredero también influye directamente sobre el coeficiente multiplicador aplicable. Si entre los bienes heredados hay algún inmueble urbano, habrá que comprobar si existe incremento de valor sujeto a la plusvalía municipal y qué reglas resultan aplicables. Este artículo explica cómo se calcula la tributación específica de la herencia entre primos y qué factores determinan la cuota que se acaba pagando.

El primo en el impuesto de sucesiones: parentesco y grupo IV

Este artículo parte de que el primo ya ha sido llamado a heredar, ya sea por testamento o por sucesión intestada. Si tienes dudas sobre el orden en que heredan los distintos familiares cuando no hay testamento, puedes consultarlo en el artículo sobre quién hereda antes, un tío o un primo, que desarrolla específicamente ese aspecto civil.

Desde el punto de vista fiscal, lo determinante es el grado de parentesco. El primo es un familiar colateral de cuarto grado. La normativa del impuesto sobre sucesiones y donaciones agrupa a los herederos según esa proximidad, y el primo queda en el grupo IV junto con los colaterales de cuarto grado y los parientes más lejanos o extraños. Esta clasificación es la que rige la aplicación de reducciones, coeficientes y posibles bonificaciones.

El grupo IV no es una categoría residual en términos cuantitativos: en muchas herencias, la diferencia entre pertenecer a este grupo o al anterior puede suponer miles de euros de diferencia en la cuota. La fiscalidad de los tíos, sobrinos y hermanos sigue reglas distintas, y si ese es tu caso puedes consultar el artículo sobre el impuesto de sucesiones entre hermanos y sobrinos.

La sucesión sin testamento y el grado de parentesco

Cuando una persona fallece sin testamento, es el Código Civil quien establece el orden de sucesión, llamando primero a descendientes, luego a ascendientes, cónyuge y, a falta de todos ellos, a los parientes colaterales. Sin embargo, a efectos fiscales, la normativa del Impuesto sobre Sucesiones no se centra en este orden, sino en el grado del parentesco, clasificando a los herederos en cuatro grupos.

Este encuadramiento es determinante para la cuantía final del impuesto:

  • Grupo III: Incluye a colaterales de segundo y tercer grado por consanguinidad o afinidad. Aquí se enmarcan los hermanos, los tíos y los sobrinos.
  • Grupo IV: Abarca a colaterales de cuarto grado (como los primos), grados más distantes y personas extrañas (sin vínculo de parentesco).

Por qué una herencia entre primos tiene una carga fiscal alta

Tres elementos de la normativa actúan de forma encadenada sobre la cuota que paga un primo. Entenderlos por separado ayuda a anticipar el impacto y a valorar si existe alguna vía de reducción según la comunidad autónoma competente.

La reducción por parentesco en el grupo IV

La normativa estatal establece reducciones en la base imponible para los grupos I, II y III, que al aplicarse dan lugar a una base liquidable de menor importe. Para el grupo IV, la normativa estatal no prevé reducción general por parentesco, sin perjuicio de que pudieran resultar aplicables otras reducciones por circunstancias distintas al vínculo familiar. Cuando no existe ninguna reducción aplicable, la base liquidable coincide con la base imponible, que es el valor neto de los bienes adquiridos.

Algunas comunidades autónomas han aprobado reducciones o bonificaciones propias para determinados parentescos, pero estos beneficios no siempre se extienden al grupo IV. No puede asumirse que existe alguna reducción aplicable sin verificar la normativa vigente en la comunidad autónoma competente en el momento del devengo. La comunidad autónoma competente, que con carácter general se determina por la residencia habitual del causante en los términos legales, y la fecha de devengo son los datos que determinan qué normativa resulta aplicable.

La tarifa progresiva del impuesto de sucesiones

Sobre la base liquidable se aplica la escala de gravamen, que en la normativa estatal es progresiva. Los primeros tramos del valor tributado lo hacen a tipos más bajos; a medida que crece el valor, el porcentaje aumenta. El resultado de aplicar esa escala sobre la base liquidable es la cuota íntegra. La regulación autonómica puede introducir particularidades en este punto, por lo que la escala efectivamente aplicable depende también de la comunidad autónoma competente.

La escala estatal es la misma para todos los grupos de parentesco. Sin embargo, el efecto práctico es más gravoso para el grupo IV porque, en ausencia de reducción general por parentesco en la normativa estatal, la base liquidable tiende a coincidir con la base imponible. Cuando a un heredero de un grupo más próximo sí le corresponde una reducción por parentesco, parte de una base liquidable menor antes de aplicar la tarifa.

El coeficiente multiplicador en el grupo IV

La cuota íntegra no es la cifra que finalmente se paga. La normativa estatal obliga a multiplicarla por un coeficiente que varía en función del patrimonio preexistente del heredero. Para el grupo IV, ese coeficiente oscila entre 2,00 y 2,40 según la escala estatal, por lo que la cuota íntegra se multiplica por entre 2,00 y 2,40 antes de aplicar los beneficios autonómicos que, en su caso, correspondan.

El coeficiente aumenta con el patrimonio del heredero: cuanto mayor es ese patrimonio previo, mayor es el multiplicador que se aplica. Las comunidades autónomas pueden establecer coeficientes propios que se aparten de la escala estatal, de modo que el importe definitivo depende también de la comunidad autónoma competente.

Qué paga un primo que hereda en la Comunidad de Madrid

La Comunidad de Madrid dispone de regulación propia en el impuesto de sucesiones que en algunos aspectos mejora la normativa estatal. Sin embargo, los beneficios fiscales más relevantes que Madrid ha aprobado para colaterales no alcanzan al grupo IV. La bonificación del 50% vigente para fallecimientos desde el 1 de julio de 2025 alcanza a colaterales de segundo y tercer grado, pero no se extiende a los primos del grupo IV.

Un primo que hereda en Madrid tributa sin poder acogerse a esa bonificación. Al no estar prevista reducción general por parentesco en la normativa estatal para el grupo IV, la base liquidable coincide con la base imponible salvo que proceda alguna otra reducción; sobre esa base se aplica la tarifa progresiva y el resultado se multiplica por el coeficiente correspondiente al grupo IV, que depende del patrimonio preexistente del heredero.

La cuota final varía según el valor de los bienes heredados y el patrimonio previo del primo, por lo que no es posible indicar una cifra cerrada sin conocer esos datos concretos. Lo que sí puede anticiparse es que la carga fiscal tiende a ser considerable en comparación con la de parentescos más próximos, y que conviene analizar el caso antes de aceptar o renunciar a la herencia. Si entre los bienes hay algún inmueble urbano en Madrid, habrá que comprobar si existe incremento de valor sujeto a la plusvalía municipal y qué reglas o bonificaciones municipales resultan aplicables, tal como se desarrolla en el bloque siguiente.

La determinación del caudal hereditario

La base imponible del impuesto se calcula sobre el valor real y neto de la participación de cada heredero en el caudal hereditario, tal y como establece el Art. 22 (Principio general) del Reglamento del Impuesto.

Ejemplos de bienes que se incluyen en el caudal hereditario:

  • Bienes Inmuebles: La vivienda habitual del fallecido, segundas residencias (apartamentos en la playa, casas de pueblo), locales comerciales, plazas de garaje o fincas rústicas.
  • Productos Financieros: Todo el saldo existente en cuentas corrientes y libretas de ahorro a la fecha de fallecimiento. También se incluyen las carteras de acciones cotizadas o no cotizadas, participaciones en fondos de inversión, planes de pensiones, etc.
  • Vehículos y otros bienes muebles: Coches, motocicletas, embarcaciones de recreo o joyas de alto valor y obras de arte que poseyera el causante.
  • Seguros de Vida: Las indemnizaciones de los seguros de vida se suman a la masa hereditaria si el heredero ha sido designado como beneficiario. Si el beneficiario es el cónyuge o un hijo, existen deducciones, pero un primo tributará plenamente por este ingreso.
  • El Ajuar Doméstico: Por imperativo legal, la administración presume que el fallecido contaba con un ajuar doméstico (muebles, electrodomésticos, enseres personales) que se valora automáticamente en el 3% del valor del caudal relicto.

La normativa autonómica: un factor decisivo

El Impuesto sobre Sucesiones es un tributo estatal cedido a las Comunidades Autónomas, lo que significa que cada región puede regular sus propias reducciones, bonificaciones y tarifas. La diferencia en la factura fiscal entre residir en una u otra comunidad puede ser abismal.

¿Qué ocurre si heredas de un tío o un primo en Madrid?

  • Para herederos del Grupo III (hermanos, tíos y sobrinos): La Comunidad de Madrid ha implementado recientes beneficios fiscales. Para los fallecimientos que se produzcan a partir del 1 de julio de 2025, la bonificación es del 50% de la cuota tributaria.
  • Para herederos del Grupo IV (primos): La normativa madrileña no contempla ninguna bonificación. Si heredas de un primo, deberás abonar el 100% de la cuota resultante tras aplicar el coeficiente multiplicador.

Ejemplo práctico: Si dos herederos (un sobrino y un primo) reciben cada uno bienes por valor de 100.000 euros en Madrid hoy, el sobrino se beneficiará de la reducción inicial, un coeficiente multiplicador menor y una bonificación autonómica del 50% en su cuota. El primo, en cambio, no tendrá reducción inicial, su coeficiente multiplicador será mayor y no tendrá derecho a ninguna bonificación, pagando más que el sobrino por la misma herencia.

Otro impuesto clave: la Plusvalía Municipal mortis causa en Madrid

Al heredar bienes inmuebles de naturaleza urbana (viviendas, locales, garajes), el Impuesto sobre Sucesiones no es el único frente fiscal. Los herederos están obligados a liquidar el Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana (IIVTNU), conocido como Plusvalía Municipal.

De acuerdo con el Real Decreto-ley 26/2021 y la normativa del Ayuntamiento de Madrid, debes saber lo siguiente si adquieres un inmueble mortis causa:

  • Sujeto Pasivo: La persona física a la que pasa la propiedad (el heredero) es quien está obligada a practicar la autoliquidación y pagar el impuesto. Si hay varios herederos (concurrencia de sujetos pasivos), todos son obligados tributarios solidarios.
  • Bonificaciones: En el Ayuntamiento de Madrid, si el inmueble transmitido era la vivienda habitual del causante o un local afecto a una actividad económica, el impuesto puede estar bonificado (hasta en un 95% dependiendo de ciertos requisitos y valores catastrales).

Conclusión: Planificación legal indispensable

Cuando un primo hereda, la cuota del impuesto de sucesiones no se calcula igual que en otros parentescos. El grupo IV implica que la normativa estatal no prevé reducción general por parentesco para este grupo, de modo que la base liquidable tiende a coincidir con la base imponible; sobre ella se aplica la escala progresiva del impuesto y el resultado se multiplica por un coeficiente que puede llegar a 2,40 según la normativa estatal, en función del patrimonio preexistente del heredero.

A ese cálculo se suma la variable autonómica. La comunidad autónoma competente puede modificar la cuota de forma sustancial, pero conviene verificar si los beneficios que haya aprobado se extienden efectivamente al grupo IV, porque no siempre es así. La fecha de devengo también importa, ya que las normativas autonómicas cambian y los beneficios vigentes en un momento dado pueden no aplicarse a herencias anteriores.

Si entre los bienes heredados hay algún inmueble urbano, habrá que verificar si existe incremento de valor sujeto a la plusvalía municipal y qué reglas o bonificaciones municipales son aplicables al caso concreto.

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